El que lee, debe ver cine, debe escuchar música, debe acudir al teatro... y de

be escucharlo todo, debe leerlo,
debe observar todo. Y digo todo esto porque una de las mejores maneras para escribir algo nuevo, por decirlo de esta manera, es ir explorando nuevos estilos musicales.
En mi caso comenzé con el vallenato, boleros, rock, rock and roll, pop, jazz, clásico, bossa nova, rock progresivo, electrónica, y etc y etc y etc.
En este camino de aprendizaje, mis mejores cuentos se escribieron en compañía de Miles Davis, los Beatles, Peter Gabriel, King Crimson, y entre estas variantes y cambios de tiempo, silencios, brincos de corchea en corchea, punto y silencio, encontré en mi recorrido del rock argentino, al "flaco" Luis Alberto Spinetta.

Lo escuché por muchos años, en su paso por Almendra, Invisible, Pescado Rabioso, y solista, viajando en el taxi del "capitan Beto" por el espacio, durmiendo entre "los libros de la buena memoria".
Luego de tanto tiempo de escucharlo, siempre soñé con verlo en vivo. Pero lo creí imposible. Pero lo que contaré a continuación, será para ustedes increíble, pero la anécdota es muy singular.
Estaba yo de practicante en el semanario La Tribuna, cuando les pedí a mis jefes que tramitaran una acreditación para la conferencia de prensa de Spinetta, pues este se iba a presentar en el María Angola en noviembre de 2005. Ellos no lo hicieron, y no me sorprendió. No le tomaron importancia.
Sin embargo, como siempre he creído y creeré, uno debe crear sus propias oportunidades, debemos aprender a fabricar nuestras oportunidades, y eso hice.
Me puse un chaleco y saqué la cámara fotográfica de mi abuelo -quien en vida fue fotografo personal del presidente Velasco, Morales Bermudez y Bealunde- , me colgué la cámara al cuello, saqué mi grabadora portátil, y tomé aliento, y me zampé literalmente a la conferencia, atravesé la seguridad del hotel, pasé los registros de credencial de prensa -pues el diario ni si siquiera me había dado una de practicante- me encapsulé en el ascensor y subí en el mismo con otros periodistas.
Cuando llegué al piso, ya tenía preparadas mis preguntas. Nada de mtv y esas boberías, si no preguntas de verdad.
De pronto, el "flaco" hizo su aparición.

Yo estaba armado hasta los cabellos. Llevaba mis implementos de prensa, y algo más: tenía bajo el brazo un ejemplar de libro "Haciendo Cuentos" -el mismo que fue prologado por el presidente Alan García-, autografiado para Luis Alberto Spinetta y familia -jajaja- y tres plumones para que el "flaco" me firmara unos poster que heredé de mi tío hippie, de los años 70.
En el momento de hacer las preguntas, yo fui el segundo, porque primero hay que observar como se maneja el resto de gente, para tomar precauciones y no cometer los mismos errores, y le pregunté: qué sientes cuando ves a jóvenes de nuevas generaciones escuchar tu musica, seguirte; y el respondió; le pregunté algo que siempre pregunto a mis amigos que hacen arte; por ejemplo a mis amigos que pintan les pregunto que música escuchan; los que hacen música les pregunto qué lee; el flaco respondió y me dijo que releía a Horacio Quiroga y Charles Dickens -la entrevista la publicaré completa en otra oportunidad-.
Pero lo anecdótico fue esto:
Que me acerqué hasta Spinetta para obsequiarle mi libro "Haciendo Cuentos", y como lo había acorralado con tanta pregunta, se rió por la situación, me jugó unas bromas, aceptó el libro, e intercambiamos autógrafos -jajaja.
Y lo chistoso fue que salió de la sala con mi libro en manos.

Y lo más loco fue que los fotógrafos le pidieron, le gritaron: ¡"Flaco" una pose! , ¡Flaco, una foto, una foto... una mueca!..
Y Luis Alberto Spinetta, posó con mi libro para la prensa del Perú.
Se escondió detras del libro, se tapó el rostro con la portada del libro, se puso de perfil con el libro, bailó con el libro!!!......

Al día siguiente la foto del "Flaco" Spinetta posando con mi libro estaba en todos los diarios del país.
Grande fue mi sorpresa cuando mis amigos me llamaron para reirse conmigo, tanto así que no faltó uno que me llamó desde el Cusco para preguntarme cuánto le había pagado a Spinetta para promocionar mi libro!!!...
Y no todo terminó allí, al día siguiente algunos diarios habían publicado las preguntas que yo le hice al genial músico.
Asi es que... no creo que exista un fan mejor premiado que yo, que se dio el gusto de tener al "flaco" Spinetta, posando con mi libro para los diarios.
Cuando cuento esta anécdota, despierto la envidia de muchos.

Pero nada de esto hubiera pasado, si no hubiera tenido la confianza en mí, y no esperar a aque alguien me diera la oportunidad, si no a crear mis porpias oportunidades, crear mis propias situaciones, hasta conseguir mi objetivo.
No existen imposibles.
Gracias "Flaco", el concierto del día siguiente fue el mejor al que haya asistido.